Las firmas ya no fabrican pero son más dependientes de los puntos de venta minorista que "metastasían" por todo el orbe. Este inesperado lastre exige un nuevo alarde de prestidigitación: el trabajador debe ser considerado como un hijo, al que, como tal, no se le desea que se estanque ene se puesto tan mal remunerado para toda la vida, sino que lo simultanee con el estudio mientras adquiere "experiencia" y lo considere un recurso "estacional" para afrontar gastos supérfluos desvinculados a un proyecto de vida que se ve eternamente aplazado.
Interpretar el trabajo (o directamente la vida) como un pasatiempo y el salario como la paga dominical rejuvenece.
P.13. Ramón Salas Lamanié de Clairac. Por una cartografía de lo intemedio. (pp.3-30). La visión periférica: otra mirada sobre la modernidad. (2004) Ed. del departamento de Pintura y Escultura de la Universidad d ela Laguna. 1ª edición. Sta Cruz de Tenerife.

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